Edición 83
  • Se cumplen 12 años de esta iniciativa que gracias a la alianza entre Camacol B&C y la Pontificia Universidad Javeriana con el programa Social de Facultad de Ingeniería (PROSOFI), ha ofrecido a cerca de 1300 trabajadores del sector la posibilidad de capacitarse. Continuar operando en la coyuntura ha sido posible gracias al compromiso de las empresas participantes, los tutores y los trabajadores dispuestos a fortalecer sus conocimientos.

 

TAREA JESUS VARGAS

Pie de foto: Tarea de uno de los estudiantes del programa

 

“Profe, ¿dentro de ocho días hay clase?” es la pregunta que más recuerda Paula Avella Zabala, en su último día de clase presencial. Paula fue la tutora del segundo módulo, quien, al momento de impartirlo cursaba paralelamente su décimo semestre de Ingeniería Civil. Ninguno de los participantes del Curso Básico estaba preparado para el cambio que el Covid-19 traería. El sábado 14 de marzo con solo siete estudiantes, se realizó la última clase presencial, a partir de ese momento todos los participantes tuvieron la necesidad de adaptarse a la virtualidad.

 

Para William Torres, maestro general y quien estuvo vinculado a Cusezar, fue una experiencia favorecedora, dado que por su interés constante en formarse y aprender nuevas cosas, dominaba muy bien el computador, smartphone y las redes sociales. William se vinculó en 2020 al curso Básico de Construcción, para él este curso era toda una novedad, no había tenido la oportunidad de estudiar desde el 2011, año en que terminó su carrera técnica con el SENA.

 

El sábado era un día diferente, empezaba sus actividades preparándose para asistir a las instalaciones de la Universidad Javeriana, lugar al que iba por primera vez “gracias a la oportunidad que Cusezar, Camacol B&C y la Universidad Javeriana le dieron”, cuenta animado, orgulloso y con gratitud. Las personas que tenía a su cargo, se convertían en sus compañeros de clase, dejaban de llamarlo “maestro” y le decían simplemente William o “compa”.

 

William siempre ha sido autodidacta. Considera que la academia ocupa el 70% de lo que es ejercer un su oficio, y el restante lo compone la experiencia, que para él, al día de hoy ya es de 30 años como maestro de obra. La llegada del Covid-19 frustró temporalmente la oportunidad de asistir a la universidad y lo llevó a continuar su proceso a través de una formación remota que consistió en revisar el material de estudio y realizar los talleres en un espacio de dos horas todos los sábados. Era con estos talleres que los tutores medían su desempeño.

 

Respecto a otros compañeros, William tenía ciertas ventajas, ya que dado su interés constante en formarse, tenía acceso a un computador y se le facilitaba navegar en internet, razón por la cual podía profundizar en los temas y enviar sus talleres. En cambio, para Jesús Vargas Niño no fue tan sencillo el proceso de formación virtual. Los tutores intentaron continuar el proceso de formación a través de plataformas como Zoom, Meet y Teams, sin embargo, la tutora Paula Avella junto con su compañero identificaron rápidamente que no todos los participantes del curso contaban con las habilidades tecnológicas de William.

 

Fue por eso que junto con los profesores del programa de ingeniería civil a cargo de guiar, acompañar y apoyar a los tutores, se decidió llevar a cabo la formación de manera remota vía Whatsapp. Este acompañamiento permitió mantener la estrategia viva para continuar formando a los 200 trabajadores del sector constructor que el 14 de febrero iniciaron el Curso Básico en Construcción con entusiasmo, compromiso y puntualidad. 

 

WILLIAM TORRES

Pie de foto: William Torres, un autodidacta para quien la virtualidad no fue un impedimento de aprendizaje

 

Mientras William fácilmente podía realizar su formación virtual, a Jesús Vargas, oficial de construcción en AR Construcciones, le requirió mayor esfuerzo, pues tuvo que usar el celular de su esposa. Ella le ayudaba a descargar las presentaciones en PDF, algo que para él no era muy habitual. Jesús hacía parte del Curso Básico en Construcción desde agosto de 2019 y recuerda con nostalgia los días en que asistía a la Universidad. La profesora explicando en el tablero, las preguntas de sus compañeros, las risas, las cosas novedosas que contaban sus compañeros sobre sus empresas y cómo los tutores explicaban con palabras técnicas y conceptos algunas cosas que él realizaba en su trabajo de manera empírica.

 

“Los profes durante este tiempo de virtualidad siempre están atentos a responder los mensajes y llamadas, pero no es lo mismo. Se pierde mucho el contacto y la explicación de las cosas es diferente”, dice Jesús con un poco de frustración, pero comprendiendo que ahora el reto es formarse con sus profesores a través de la pantalla. Sabe que las tareas que hizo a mano, el tomar la foto y enviarla por un mensaje de Whatsapp cambiará para el nuevo semestre. Ahora, el curso no solo traerá los retos acostumbrados, sino que también viene la novedad de tener que involucrarse con la tecnología, lo cual espera con entusiasmo, disposición y curiosidad.