Edición 88
  • Como sociedad, hemos enfrentado los desafíos sin precedentes que trajo la pandemia del Covid-19, un flagelo que ha permanecido por más tiempo del que se pensaba. Sin haberlo superado, pero aprendiendo grandes lecciones para su manejo, un nuevo reto nos exige proteger el empleo, la vivienda, el bienestar de las familias y, por supuesto, la estabilidad económica que se necesita.

 

AC EDITORIAL

 

Por Alejandro Callejas Aristizábal

 

Semanas de paros y manifestaciones se han convertido en la nueva barrera para que la economía y la actividad de la construcción puedan tener el dinamismo que necesitamos para superar las consecuencias de la pandemia con generación de empleo y bienestar.

 

Como sector empresarial, nos corresponde hacer un llamado a proteger los derechos fundamentales que están siendo transgredidos. Un llamado al respeto por el que piensa diferente, a la manifestación pacífica, pero también derecho a la movilidad y sobre todo al trabajo. 

 

Justamente es el derecho al trabajo, del que depende el sustento de alrededor de 280 mil familias en la región, el que se ha visto altamente vulnerado por efecto de los bloqueos, los cierres de las vías y la falta de transporte público a causa de las manifestaciones.

 

También preocupa que, según información preliminar entregada por nuestras empresas afiliadas, más del 44% de ellas reporten afectaciones superiores al 50% en su actividad productiva, lo que les quitará capacidad de absorber mano de obra en la anhelada recuperación económica. Además, nuestra actividad se caracteriza por el encadenamiento con 23 sectores de la economía y más del 54% de la actividad industrial, lo que la convierte en una valiosa fuente de generación de oportunidades de empleo y dinamismo económico.

 

Debido a la imposibilidad de movilización, casi la totalidad de las empresas nos han reportado algún nivel de afectación en su operación. El 70% de ellas registra alguna alteración en el desarrollo de sus obras, los puestos de trabajo y los cronogramas de entrega. Se estima que solamente en la producción de vivienda de interés social ya se estaría retrasando la entrega de más de 22.600 unidades en la región, lo que incide de manera directa sobre los hogares que verán postergada la posibilidad de disfrutar su vivienda.

 

Desde el sector, llevamos un año en el que unidos hemos podido afrontar los retos de la pandemia, demostrando que nuestro sector es la punta de lanza de la recuperación económica. En efecto, las cifras de los primeros cuatro meses del año dan cuenta de una vigorosa recuperación de las iniciaciones en Bogotá, con crecimientos en abril en este indicador de 9,5%, y en las ventas de 21,4%, variaciones respecto al mismo mes del año anterior.

 

Todo este panorama nos alienta para seguir comprometidos con mantener y fortalecer ese dinamismo de reactivación, y como parte de la sociedad, entendemos las necesidades que exponen los manifestantes, pero nunca respaldaremos a quienes ejercen la violencia en medio de ellas. Por eso insistiremos en la necesidad urgente de buscar en el respeto, el diálogo y la concertación la solución para superar los problemas que hoy ponen en riesgo la reactivación económica que se traduce en empleo y sustento para miles de familias que dependen de este sector. Adicionalmente, seguiremos impulsando la iniciación de las obras de construcción, lo que concreta el verdadero dinamismo económico que la región necesita.