Edición 91
  • Estamos en un momento crucial para la capital del país y el sector constructor. Mientras las discusiones políticas e ideológicas se han tomado la agenda del debate del nuevo POT de Bogotá, desde el gremio hemos propendido por participar con argumentos técnicos y hacer un llamado al respeto para que los constructores no sean el centro de ataques infundados. Hemos reiterado que somos un aliado del desarrollo sostenible, de la reactivación económica, la generación de empleo y en genera del bienestar de los bogotanos. 

 

AC Editorial

 

Desde hace más de dos años en Camacol Bogotá y Cundinamarca trabajamos por buscar espacios de diálogo y abrir puertas para brindar soluciones al déficit de vivienda en la ciudad. Desde que conocimos el proyecto de POT hemos aportado propuestas para consolidar el mejor proyecto posible y evitar la expulsión de casi un millón de sus habitantes. Hemos defendido nuestras peticiones, que se suman a las más de 1.200 modificaciones que la ciudadanía ha planteado al proyecto del POT. 

 

En distintos escenarios hemos reiterado la complejidad de únicamente apostar por la construcción de vivienda a partir de un modelo de renovación urbana; la problemática de intervenir el mercado que impactará en la especulación de la tierra; las implicaciones de imponer más cargas a los constructores; y la necesidad de aclarar el escenario normativo para brindar seguridad jurídica en el futuro. En Camacol somos, antes que un contradictor de la administración, un aliado para lograr la construcción del mejor POT posible para la ciudad. No es peleando que construiremos la hoja de ruta de los próximos 12 años para la capital del país, sino escuchando genuinamente las peticiones de todos los sectores de la ciudadanía.

 

El POT no es una declaración de principios ni de visiones políticas sino la norma más importante desde el punto de vista urbanístico y de desarrollo a largo plazo para la ciudad.  Aún tenemos, junto con esta administración, dos años para ajustar el proyecto a partir de las necesidades reales de la ciudad. Como dice Joel Baker: “Una visión sin acción es un sueño y una acción sin visión es un conflicto”, por lo que hay que evitar que el POT obtenga un resultado adverso a lo que quiere realmente la administración local. No podemos ni debemos aceptar que se apruebe un proyecto con el que se aumentarán los costos del suelo, se desprotegerá la estructura ecológica y habrá una proliferación de la informalidad. 

 

Debe quedar claro que Camacol Bogotá y Cundinamarca no es un enemigo del POT ni pretende proteger sus propios intereses. Al contrario, somos un sector que vela por el bienestar de millones de ciudadanos, que aporta a la capital del país más de 30 mil viviendas al año, nuevos espacios de uso público, equipamientos urbanos de calidad, genera medio millón de empleos y dinamiza la economía regional al mover más de $3 billones anuales. Nuestro propósito es mejorar la calidad de vida de los bogotanos y construir una ciudad ambientalmente amigable.

 

Por Alejandro Callejas Aristizábal

Gerente de Camacol B&C