Edición 93
  • El empresario y deportista Mauricio Salazar, reconocido por ser el primer colombiano en terminar cinco de las pruebas de ultrarresistencia más exigentes del planeta, será uno de los conferencistas de la Asamblea Anual de Afiliados. Su experiencia deportiva y empresarial le permite conectar con la realidad de las organizaciones. Camacol B&C habló con él sobre su visión para alcanzar las metas y superar los obstáculos.

 

Mauricio Salazar

 

En momentos de gran esfuerzo o cansancio ¿cuál es ese pensamiento o práctica que le ayuda a persistir?

 

Lo que me ha ayudado muchísimo es mantener un pensamiento enfocado en una ecuación de tres componentes que yo llamo el doping emocional. El primer componente es pensar por qué hago lo que hago, cuál es la razón por la que estoy haciendo un esfuerzo, y siempre debe haber una respuesta que se construye con el tiempo, se construye mientras te preparas para enfrentar cualquier reto y tiene que ver con ese propósito superior que está mucho más allá de ti mismo y que hace que todo el esfuerzo y sacrificio valga la pena. El segundo pensamiento es por quién lo hago, que normalmente son esas personas cercanas que quieres y te quieren, personas que se convierten en una palanca emocional en los momentos más difíciles. Y el tercero es preguntarse qué significa para mí lo que estoy haciendo, qué oportunidad de crecimiento me da, qué oportunidad de expandir y desafiar mis propios límites me ofrece. Es esa combinación del por qué, para quién y el desafío personal lo que yo llamo doping emocional, y ese es normalmente el enfoque de pensamiento que utilizo en momentos difíciles. Sin embargo, es importante entender que eso no se construye el día de la carrera o en el instante en que se atraviesa por algún momento difícil, sino que es un proceso de construcción de estructura mental y de emociones alrededor de un objetivo o reto, y para lograrlo se necesita de trabajo diario. 

 

¿Cómo reconocer los límites cuando se trabaja por alcanzar las metas?

 

Las respuestas varían dependiendo de la personalidad y del equipo de trabajo de cada quien. Tiene que ver con la profundidad del compromiso que se tiene frente al logro del objetivo, y obviamente entre mayor sea ese nivel de compromiso mayor es la predisposición para asumir riesgos o enfrentarlos. A nivel personal y con mi equipo de trabajo, el nivel de compromiso que debemos tener para enfrentar las pruebas deportivas más difíciles del mundo es muy alto. Por supuesto estamos dispuestos a asumir un cierto nivel de riesgo y entonces lo que hacemos es una matriz de riesgos como las que hacen en las empresas y trazamos una línea muy clara entre los riesgos reversibles y los no reversibles.

 

Este tipo de análisis aplican también para los negocios. Los riesgos reversibles son ese tipo de escenarios que sí se materializan, pero tienen un nivel de trascendencia asimilable. Por ejemplo, en el deporte yo sé que si sigo adelante en un momento de alta fatiga puedo tener un desmayo, pero esto para mí y el equipo es algo absolutamente factible y normal; no tenemos problemas con un desmayo y si eso ocurre ya que el equipo y la tripulación sabe qué hacer y no va a pasar de ahí. Sin embargo, están los riesgos no reversibles y es ahí cuando el equipo médico me dice: si nada en aguas gélidas a 3 o 4 grados centígrados por más de 45 minutos puede sufrir una embolia. En ese momento mi seguridad tiene un riesgo no reversible y no estamos dispuestos a asumirlo, esa es la gran diferencia que trazamos. Por eso, si identificamos que los riesgos en el deporte, negocios y en la vida son reversibles deberíamos estar dispuestos a asumirlos, siempre y cuando el objetivo sea lo suficientemente significativo. 

 

El camino de la exigencia tiene componentes de frustración ¿cómo asumir los fracasos? 

 

Lo más importante, aunque suene muy trillado, es que todos los miembros del equipo entiendan el fracaso como una parte del proceso. El fracaso, siempre que haya objetivos grandes, importantes y ambiciosos, estará presente como una posibilidad muy factible. En la medida que se entiende el fracaso como una parte del proceso, se baja la carga y la presión. Es por eso los líderes deben dejar siempre claro que no se va a juzgar el fracaso (claro dependiendo de las circunstancias, porque una cosa es fracasar por pereza, negligencia o indisciplina que no es aceptable desde ningún tipo de vista) cuando se dio todo y se manejaron los recursos de la mejor manera. Es importante entender que cuando se están enfrentado este tipo de retos hay muchos factores externos que no se pueden controlar. Por ejemplo, mi equipo pudo hacer todo perfecto cuando logramos el guinness record, pero también el clima pudo haber jugado en contra porque era una variable fundamental en ese reto. Por eso, si hubiéramos fracasado por el clima todos lo hubiéramos entendido; triste sí, pero la frustración se aprende a manejar en la medida en que sigues adelante. Entonces, cuando uno se está enfrentando a objetivos ambiciosos no se prepara para evitar la crisis, el fracaso y la frustración; al contrario, se prepara para aprender a enfrentarlo y a superarlo.

 

La mente puede ser gran aliada y también jugar en contra de sí mismo en momentos de retos o tensión ¿cómo manejar la mente y dirigirla para lograr retos importantes?

 

Cuando se están enfrentando retos el componente mental es fundamental, pero no es lo único. A veces, la gente tiende a decirme que mis logros son gracias a mi fortaleza con la cabeza y mi mente, pero la realidad no es esa. Si no se entrena el cuerpo y no se está al mejor nivel posible, la mente no tiene oportunidad. Una vez el cuerpo está en su mejor condición, en el caso del deporte, la mente sí tiene un factor fundamental, pero no puede hacer magia. Yo no soy de esa escuela de “visualice el éxito” porque más allá de que yo visualice un Ferrari amarillo en mi garaje ese no se va a hacer realidad así nada más. Lo único que impacta la realidad son las acciones. Yo no puedo controlar el entorno desde mis pensamientos; así medite 10 horas al día no voy a lograr, por ejemplo, que el clima mejore. Lo que sí puedo hacer es, desde mi proceso mental, entender aspectos y asimilarlos, como la frustración. Puedo enfocar, no mis emociones ni algo fisiológico, pero sí el comportamiento frente a emociones y situaciones, y ahí sí la mente marca toda la diferencia. Son esas capacidades de tolerancia frente al dolor, ¿qué haces cuando hay dolor o frustración, sigues o paras? Es importante entender a la mente como un músculo, a mí me funciona mucho esa analogía. No es decir el día de la carrera voy a seguir adelante a pesar de todo lo que pase, no. Si no entreno día tras día, durante cada semana, mes y año, el día de la competencia no puedo esperar que mi mente funcione diferente. Por ejemplo, si en entrenamiento se presenta una tormenta y por las condiciones climáticas uno para, no es posible seguir adelante el día de la carrera si se presenta lluvia o granizo. La fortaleza mental se construye como la fortaleza física, exponiéndose constantemente a las condiciones más reales posibles a las que se van a presentar el día del reto.

 

La pandemia puso a prueba a las personas y organizaciones ¿cuál cree que fue el obstáculo más difícil de superar y qué cambios deberían hacerse sí o sí a futuro? 

 

La pandemia por supuesto puso a prueba a personas y organizaciones. El obstáculo más difícil en un escenario como ese ha sido la incertidumbre, la incapacidad de tener una certeza de lo que va a pasar. A nivel psicológico, para el ser humano es mejor tener una certeza de que va a pasar algo malo a la incertidumbre de si va a suceder algo bueno o malo, porque eso es como un desencadenante, una cascada. La incertidumbre genera ansiedad y la ansiedad por supuesto erosiona la confianza individual y colectiva e impide movilizarse a la acción. A mí me funcionaron algunas cosas muy bien. Una, por ejemplo, fue tener claro qué cosas dependían de mí y cuáles no. Cuánto iba a durar la cuarentena no dependía de mí, pero lo que iba a hacer durante cada día de la cuarentena sí. Entonces, plantear claramente los factores que no dependen de nosotros para dejar de tratar de gestionarlos es importante, porque uno no se puede desgastar gestionando lo incontrolable pero sí puede concentrar sus acciones y focalizarse día a día en lo que sí depende de nuestras acciones. Por otra parte, cuando hay una incertidumbre prolongada ayuda mucho ponerse victorias cortas y tempranas que se puedan capitalizar; si no tengo idea de qué va a pasar en un mes puedo ponerme una victoria semanal para así lograr cerrar ciclos rápidamente, porque abrir y cerrar un ciclo genera una certeza y una tranquilidad en medio de incertidumbre o caos general.

 

En resumen, en este sentido lo que a mí me funcionó fue concentrarme en lo que podía controlar y saber qué no dependía de mí para así dejar de esforzarme por gestionarlo. Se puede monitorear, porque es un elemento vital para tomar decisiones, pero es distinto monitorear a gestionar; por eso mi recomendación es construir victorias cortas que den esa sensación de que se tiene control sobre algo y también tener la posibilidad de abrir y cerrar ciclos, eso mentalmente es muy importante para las personas y los equipos.