Edición 93
  • Son muchos los proyectos y temas de Bogotá y la región a los cuales se les define el futuro con las decisiones que los colombianos tomemos en las urnas. Después de las pasadas elecciones parlamentarias, el reto es dejar el liderazgo del país en manos de quien pueda darle el impulso que necesita el desarrollo económico para superar los efectos que deja la pandemia y para concretar los proyectos que nos permitan avanzar como región y como país.

 

editorial

 

Lograr una participación masiva que no dé lugar a dudas de la legitimidad de los resultados y que no deje las decisiones más importantes del país a una minoría es la tarea en la que deberíamos centrarnos los colombianos. Por lo menos quienes desde el liderazgo empresarial podemos ser promotores del correcto ejercicio de la democracia.

 

Más allá del bombardeo de información que existe por estos días en los medios de comunicación y en las redes sociales, o de la polarización que aqueja la dinámica política, debemos levantar las banderas para que se logre una participación ciudadana informada, consciente y libre, entendiendo las distintas propuestas y posturas políticas para luego hacer un acto responsable ante las urnas.

 

Es urgente promover la participación, sobre todo cuando el ejercicio político se hace desde la crítica y la pasión de lo mediático. Como líderes empresariales debemos recalcar que los verdaderos triunfos y derrotas se dan en las urnas, donde la decisión honesta y legítima puede hacer la diferencia sobre el futuro que queremos construir. Las recientes elecciones parlamentarias registraron un abstencionismo de más del 50 por ciento, una constante que se ha mantenido durante los seis procesos electorales que se han realizado en el presente siglo. Esta tendencia nos debe preocupar y nos debe llevar a actuar, defendiendo el pleno derecho de la participación democrática e invitando a las decisiones con conocimiento y responsabilidad. Las decisiones nos afectan a todos. Ni el abstencionismo ni los saltos al vacío deberían ser una opción.

 

Durante el próximo cuatrienio Bogotá y la región tienen grandes desafíos: superar los rezagos que deja la crisis causada por la pandemia del Covid-19, consolidar la unidad regional, sacar adelante proyectos tan importantes para la movilidad como el Metro de Bogotá y el Regiotram, así como lograr el desarrollo sostenible con la reglamentación adecuada del nuevo POT y con un nueva generación de instrumentos de ordenamiento. Aunque se trate de proyectos locales y regionales, la visión de quien esté en la Presidencia de la República será clave para concretar estas y muchas otras iniciativas.

 

Es por esto que nuestro voto, y el de cada colombiano, se vuelve tan importante para logar un proyecto de país que nos una para trabajar por el bienestar de todos. Un proyecto en el que las oportunidades no tengan distinción, y que la seguridad del acceso a vivienda, empleo, educación, salud y bienestar esté claramente identificada en las propuestas de campaña bajo criterios viables y sostenibles.

 

Nuestra invitación es a  estudiar con lupa las propuestas, así como la trayectoria de los candidatos y sus equipos. Solo el voto informado y libre aporta los elementos de juicio para criticar o elogiar los programas de gobierno y para tomar la mejor decisión para el presente y el futuro de un país, en el que la libertad y el trabajo sean bases sólidas para el desarrollo de nuestras sociedades.

 

Alejandro Callejas Aristizábal

Gerente de Camacol Bogotá y Cundinamarca