Edición 96

editorial 2

 

La vivienda es, con seguridad, una de las compras más importantes en la vida de una persona. Ya sea en familia o en solitario, la adquisición de su hogar es una tarea que involucra el análisis de distintos factores (especialmente financieros) al tiempo que marca una línea en el futuro de mediano y largo plazo del hogar y la familia.

 

El bienestar, la seguridad y la calidad de vida que brinda un techo quedaron demostradas durante los últimos años, y es por eso que queremos resaltar la labor de nuestro sector como el aliado del desarrollo sostenible que verdaderamente es en la región.

 

Debemos redoblar los esfuerzos en demostrar con hechos que es el sector de la construcción legal uno de los principales aliados de los ciudadanos y los gobiernos, y que somos un mecanismo efectivo en la protección y cuidado de la estructura ecológica que al final de cuentas es tan necesaria como las ciudades mismas. 

 

Es clave comunicar que trabajamos bajo normas claras que aportan al cuidado del medio ambiente, respetando los límites identificados por la Ley, aportando suelo para su expansión efectiva al tiempo que se brindan oportunidades para el desarrollo económico y social de la región.

 

Producto del esfuerzo y del trabajo de nuestro sector, se crean proyectos de vivienda para familias como la suya y la mía, pero además las oficinas en las que trabajamos, las universidades y colegios en los que estudiamos, los centros comerciales en los que compramos y nos divertimos, los hospitales en los que nos curamos y así todo lo que nos rodea. Somos constructores de los espacios en los que vivimos y nos desarrollamos y por eso debemos hacerlos cada vez mejor. 

 

Ahora bien, cada proyecto que se realiza cumple un objetivo directo, y de manera indirecta genera un aporte demasiado importante para la vida en comunidad. La generación de más y mejor espacio público para el disfrute de los ciudadanos y su urbanismo se hace realidad a través de hectáreas de suelo destinadas a la construcción de parques, vías, equipamientos y al cuidado de los elementos ambientales, aportes que se traducen en bienestar para la región y para sus habitantes. 

 

El papel del empresario es clave en la lucha contra la desigualdad, propósito que viene cobrando cada vez mayor relevancia y del que queremos ser protagonistas. Por eso un objetivo gremial es generar mayor conciencia sobre la verdadera labor del empresariado formal que, en su milla de más, aporta mayor bienestar de manera transversal para toda la sociedad. 

 

Para cerrar, quiero reiterar que los nuevos tiempos traen nuevos retos, y uno de ellos es lograr diálogos y consensos de manera diferente. Esto debe ser un motivador adicional para esforzarnos cada día más a la hora de crear proyectos espectaculares para las familias de nuestra región, y con ellos aportar a la calidad de nuestras ciudades y, al final, a la formación de mejores sociedades.

 

Alejandro Callejas Aristizábal

Gerente de Camacol Bogotá y Cundinamarca